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Néstor para la historia

Publicado 25/02/2020 | 16:35

Hace 70 años, nacía Néstor Carlos Kirchner. Un 25 de febrero de 1950 en la ciudad de Río Gallegos provincia de Santa Cruz República Argentina. Ese mismo día, el diario Clarín, diario con el que luchó abiertamente durante su presidencia, publicaba en tapa una pequeña foto de Evita y Juan Domingo Perón inaugurando el parque “Los Derechos de la Ancianidad”, mientras que el triunfo del partido laborista inglés mereció los titulares del día tras los comicios que se desarrollaron en ese país. También en esa tapa Clarín rodeó la pequeña foto del presidente y Evita, a quien nombraron como “La señora de Perón”, con más información proveniente de Inglaterra y Estados Unidos, Todo un paradigma de la guerra comunicacional que se extendió a lo largo de nuestra historia. Néstor llegaba a un mundo que ya estaba hecho con condiciones y reglas de juego que no cualquiera puede torcer. Un mundo complejísimo, lleno de trabas convertidas en tradiciones por las oligarquías argentinas, que muy campantes,  disputaban poder al general Perón desde sus tribunas de doctrina.

Pasaron 70 años de eso. Y 70 es un número que nos trae reminiscencias como la del querido Baldomero Fernández Moreno con su poesía “Setenta balcones y ninguna flor”. Este poeta falleció en 1950 y no llegó a enterarse nunca que, por el contrario, los balcones se llenaron de flores, de alegría, de esperanza y de convicción. Néstor hizo que aquellas flores ausentes en la inspiración de un poeta, se conviertan en millones de flores, que somos nosotros, marchando por todos los accesos a Plaza de Mayo para vitorear cada paso firme que da un gobierno que pondera la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Cualquiera de nosotros que haya ido a cualquiera de las tantas fiestas que hicieron los gobiernos populares de Néstor y Cristina en Plaza de Mayo, sabe que en los balcones hay alegría por la marcha de militantes con sus banderas y consignas. Cuando hace calor arrojan agua a la multitud. Los balcones se llenan de personas con profunda empatía porque ven como florecen las flores que en los años 70 la dictadura genocida creyó cortar definitivamente y porque ahora también el poder tiene quien le responda.

La idea de la ausencia de esas flores que inmortalizó Baldomero con aquella extraordinaria obra, viene al dedillo para ilustrar que con decisión política todo proceso afín a la reconstrucción de los tejidos sociales es posible por encima del pesimismo romántico con el que nos amartillan desde la infancia.

El número 70 nos trae otras reminiscencias, como los 70 años de peronismo como lo han querido utilizar desde los centros de poder real en Argentina y en respuesta a esa instalación mentirosa podemos decir que en realidad son 170 años de miseria producida por los usurpadores de la tierra y apenas 30 años, todos inconclusos, de procesos de recuperación de nuestro estado-nación. Inconclusos de manera concreta pero también simbólica. Los golpes de estado, la persecución, la cárcel y la muerte cortaron abruptamente gobiernos democráticos y populares en nuestro país, Pero también fueron interrumpidos en el sentido más amplio. Los golpes de estado, el derrocamiento de fuerzas populares en el poder, dejaron inconclusa una tarea que jamás podrá conocerse en términos reales y ahí radica el cinismo de tal estigmatización. Y también es ése el hilo del que tiró Néstor para que con voluntad política del estado nacional se reparen los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Es imposible hacer caber a Néstor Kirchner en un artículo. Apenas podemos intentar repasar su legado que crece con cada año que transcurre. Se agiganta su imagen con cada batalla que damos hoy. Naciendo el mismo día que el General Don José de San Martín, con 172 años de diferencia y 3.203 kilómetros de distancia, se  instaló como aquel en la memoria colectiva de la Patria.

Llegó a la presidencia con un verdadero golpe en el estómago quitándole oxígeno como fue ese 22% de votos con el que Carlos Menem lo dejó al retirarse del balotaje, superando el récord que ostentaba Arturo Illia en 1963 con el 25,15%. Pero Néstor tenía claro el horizonte que surcaría y las herramientas necesarias para llevar a cabo el mayor desafío político de su vida.

Las cifras arrojaron, al final de su mandato, incontrastables mejorías en todos los planos, En lo económico y social, pero sobre todo dejó firmes los cimientos de una nueva base social que volvió a creer en la política como herramienta de construcción genuina de los pueblos.

Y acá en la provincia de Misiones nosotros también tuvimos que seguir atentamente la parábola de todas sus acciones de gobierno desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007. Fuimos despertando literalmente de a uno por vez. Habrá quien recuerde las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Quienes estábamos en Misiones, sentados frente a una pantalla de TV incrédulos por las imágenes que nos llegaban. El estallido social que produjeron tantos años de mantener la política lejos de las manos del pueblo y de dirigentes encarnados en el pueblo. Nadie podía vaticinar a ciencia cierta cómo saldríamos una vez más del atolladero. Luego de 5 presidentes, llegó el del sur, Néstor Kirchner. El hombre que enfrentó a la Corte Suprema automática menemista obligándola a renunciar; el hombre que bajó los cuadros de Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone; el hombre que derogó las leyes de obediencia debida y punto final, abriendo el camino con valentía a los juicios por Memoria Verdad y Justicia. El hombre que cerró una eterna hemorragia con el Fondo Monetario Internacional, devolviéndole soberanía y poder de decisión política a nuestro pueblo por encima de una entidad financiera conducida desde Washington; el mismo hombre que estrechó lazos con la Patria Grande, acercándonos a Brasil, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay y dando nacimiento a un órgano integrador en lo político-social-cultural como fue la UNASUR; es el mismo que junto a otros gigantes continentales le dijeron NO al Tratado de Libre Comercio que Jorge Arbusto pretendía aprobar a libro cerrado en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata (2005).

Decía, que no es practicable trazar una completa cronología de las conquistas sociales, políticas y económicas del pueblo argentino durante los 4 años de presidencia de Néstor, porque sencillamente son innumerables. Si Macri nos abrumó torciendo el rumbo de 12 años de crecimiento y felicidad de 44 millones de argentinos, Néstor Kirchner fue el responsable la antípoda perfecta a esa lógica depredadora.

Pero lo fue en tiempos donde el desconcierto era aun mayor a estos años. Los diez años de menemismo y el retazo presidencial de Fernando de la Rúa actuaron culturalmente con la férrea intención de desmoralizar o desarticular a las clases populares argentinas. Por esto, Néstor tuvo una doble tarea que fue la de encender la llama de la autoestima en los argentinos y de convidarlos a la batalla por la distribución de la riqueza.

Pero existe otro activo más para destacar en este inmenso hombre, la de haber construido su vida familiar y política al lado de de una mujer extraordinaria como Cristina Fernández. El fuego que él sentía, lo vio en su compañera desde el primer día. Y esa complexión de ambos solo fue entendida por sorpresa general, en vez de continuar por un período más, delegó en ella la responsabilidad de conducir al país. Una verdadera simbiosis de ideas, programa y destino. Siempre fueron uno. Aunque hayan sido dos, actuaban políticamente como una unidad de concepción y acción. Por citar un caso ilustrativo y cercano; hoy es el día de los trabajadores de Yacyretá ¿Y por qué? Porque el Plan de terminación de Yacyretá fue ideado por Néstor Kirchner, la decisión política fue de él y durante su gobierno. Por lo tanto, cuando la cota del río subió finalmente a 83 para generar el 60% de energía hidroeléctrica, Cristina Fernández decidió que la presentación de ese día histórico fuera un 25 de febrero (2011) luego de 37 años de espera, como una muestra distintiva en lo simbólico de la continuidad histórica que ambos representan. Todo esto es Néstor Kirchner para nuestro país y para nuestra provincia. Un ejemplo que permanecerá vivo en las presentes y futuras generaciones por siempre y que nos ayudará a sostener las banderas de la igualdad entre todos los habitantes de este suelo bendito.

Por Sergio Centenaro
Periodista, músico, militante político