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Consejo Económico Político y Social Misionero

Publicado 09/01/2020 | 13:10

Necesitamos cambiar muchas cosas para hacer que nuestra realidad sea otra y para hacerlo es imprescindible utilizar todas las herramientas posibles, las que están y otras que serian de gran ayuda pero que necesitan de la voluntad y decisión política del oficialismo para ponerlas en funcionamiento. Una de ellas es la creación de un Consejo Económico y Social, en sintonía con una de las promesas de campaña de Alberto Fernández pero a nivel provincial, un órgano de consulta permanente con la participación de representantes de toda la sociedad civil, política y social de la provincia.

A lo largo de la historia, los Consejos Económicos y Sociales han surgido en épocas particularmente difíciles para el mantenimiento de la institucionalidad democrática, permitiendo consolidar prácticas que ponen el diálogo, el respeto y el consenso como valores insoslayables de la democracia. En todos los casos, han tenido un rol primordial en la concertación y consenso de políticas públicas y han logrado acuerdos colectivos que producen beneficios al conjunto de la sociedad.

La existencia de este tipo de ámbitos de concertación permite a los gobiernos contar con mayor legitimidad en sus decisiones; y a las instituciones sociales, laborales y productivas que lo conforman, les proporciona la posibilidad de participar activamente en la búsqueda de soluciones que permitan balancear los diversos intereses que convergen en una sociedad plural.

Los desafíos de desarrollo que nos presenta el territorio pueden ser abordados de manera más creativa, solidaria y colaborativa, si entre las diversas fuerzas y sectores que lo integran, acuerdan un horizonte común de mejora de la calidad de vida para cada uno de los habitantes de nuestra provincia.

Podemos decir que nuestra democracia recuperada en 1983 se caracterizó por la ausencia de una voluntad de concertación. Los partidos políticos mayoritarios se manifestaron reticentes a arribar, junto a todas las fuerzas sociales, a un acuerdo real y de base acerca de las orientaciones fundamentales para el gobierno de nuestra sociedad. Porque, lo que ha dominado, es la tendencia de los partidos a defender su actividad y la representación político-partidaria emanada de las urnas, como el ámbito exclusivo de participación institucional.

Los sucesivos gobiernos han tendido así a manejarse con los distintos grupos económicos y sociales exclusivamente como grupos de presión, practicando una concertación informal, no institucionalizada, parcial en cuanto a sus contenidos y alcance temporal y limitada en cuanto a los actores involucrados.
Es imprescindible, entonces, incorporar a la cultura política de los/as argentinos/as -de sus partidos políticos y de sus organizaciones sociales- la idea básica de la institucionalización de la concertación y el consenso.

Debe ubicarse como una prioridad ineludible la necesidad de crear mecanismos institucionales que articulen la participación de todos los componentes de la realidad.

Es tiempo de modificar la lógica de la democracia representativa por una democracia social participativa.

No obstante, como lo remarcamos anteriormente, todo es cuestión de saber si el gobierno provincial está dispuesto a dialogar y avanzar en ese sentido con la madurez que el crítico momento por el cual atravesamos lo requiere.

Fernando J. Fernández

Presidente PS Misiones